2023 se presenta con un reto demográfico importante: la primera tanda de jubilación de la llamada generación Baby Boom (los nacidos entre 1957-1977). Ante este hecho, el gobierno se plantea dos objetivos fundamentales para abordar: ofrecer certidumbre a los pensionistas actuales, ratificando el compromiso del estado mediante la garantía de mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, y reforzar el equilibrio del sistema de pensiones, mediante una adecuada capacidad de respuesta ante las exigencias que puedan darse, como es el caso de un cambio demográfico significativo. 

Para llevar a cabo estos objetivos, está previsto que cada 5 años se realice, por parte del Gobierno desde el marco del diálogo social, una evaluación de los efectos de la revalorización anual que contendrá, en su caso, una propuesta de actuación de la que se dará traslado a la Comisión Parlamentaria de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo.

Subida de las pensiones

Tras la aprobación de la Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones. Las pensiones se vincularán directamente a la inflación

Esta subida será efectiva a partir del 1 de enero de 2023 y está previsto que se incremente un 8,5%. Será la subida más alta y, por ende, la que generará mayor gasto para la Seguridad Social de la historia. 

La subida de los importes se calculará con la media de IPC de los doce meses precedentes a noviembre, para la subida de enero, los doce meses previos a noviembre de 2022, desde diciembre de 2021 a noviembre de 2022.  

Los principales organismos internacionales y casas de previsión económica cuentan con previsiones sobre los IPC a tres años vista. El propio gobierno trabaja con estas estimaciones, que de cumplirse pueden suponer una guía del porcentaje en el que subirán las pagas los próximos años. 

Según las estimaciones del Banco de España, las pensiones subirán 2,6% en 2024 y un 1,8% más en 2025

Desaparece la “paguilla”

Para quién no lo sepa, esta “paguilla” se trataba de un cobro único que se percibía cada año, entre los meses de enero y febrero, en concepto de compensación de la diferencia entre la subida efectuada el año anterior y el IPC medio que finalmente se registrase. 

Hasta ahora, en lugar de observarse el IPC medio del año anterior, se subía en vistas al IPC previsto para ese año. En los presupuestos generales, se incluía como subida de las pensiones el nivel de IPC previsto para el siguiente y, un año después, se hacía la resta entre la subida y el IPC medio finalmente registrado. La diferencia resultante era la que daba lugar al importe que se debía abonar de esta paga. Ahora, al realizarse la subida en función de la inflación causada durante el año anterior, ya no es necesario recalcular. Por este motivo, el año que viene se dejará de percibir esta paga adicional.

Nuevo impuesto directo para las pensiones

Para suplir el gasto que les supondrá a las arcas del Estado, se va a implantar un nuevo impuesto, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que se descontará directamente del sueldo de todos los trabajadores en la nómina como ajuste de las cuantías iniciales de las pensiones en función de la esperanza de vida desde el momento de la jubilación de los nuevos jubilados. 

El porcentaje será de 0.60% del sueldo, con independencia de cuál sea el importe de este. Está previsto que se aplique durante los próximos 10 años, con esto se pretende poder recaudar 22.200 millones de €. 

Artículo escrito por Naiara Martínez