¿Está ya acreditado el origen de las joyas de Zapatero?
En los últimos días se han conocido nuevos datos sobre las joyas intervenidas en la caja fuerte del despacho de José Luis Rodríguez Zapatero y valoradas inicialmente por Ansorena en 1.323.915 euros.
La versión del expresidente
El expresidente ha ofrecido ya una explicación concreta sobre la procedencia de las piezas de mayor valor. Según su versión, tres juegos de joyería con rubíes, esmeraldas y zafiros fueron un regalo personal del rey Abdullah de Arabia Saudí, recibido con ocasión de la visita oficial que el monarca realizó a España los días 18 y 19 de junio de 2007.
La explicación es relevante, porque esas piezas representarían la mayor parte del valor económico atribuido al conjunto. Pero, desde el punto de vista probatorio, existe una diferencia importante entre ofrecer una versión sobre la procedencia de unos bienes y conseguir acreditarla mediante elementos externos e independientes.
Y es precisamente ahí donde sigue estando una de las principales cuestiones abiertas.
La confirmación de Arabia Saudí que aún falta
La documentación presentada permite acreditar que aquella visita oficial del rey saudí efectivamente tuvo lugar y recoge también las gestiones realizadas posteriormente por Zapatero para tratar de obtener de Arabia Saudí una confirmación del supuesto regalo.
Sin embargo, esa confirmación oficial no consta, por el momento, incorporada al procedimiento.
El propio expresidente habría remitido comunicaciones a la Corte Real saudí solicitando que se certificara que recibió aquellas joyas y, ante la ausencia de una respuesta que permitiera cerrar la cuestión, su defensa ha pedido al juez que recurra a los mecanismos de cooperación judicial internacional para obtener formalmente esa confirmación.
Es decir, existe una explicación detallada y unas gestiones dirigidas a corroborarla, pero todavía falta el elemento que permitiría verificarla de forma independiente: una comunicación, certificación o documentación procedente de Arabia Saudí que vincule aquellas concretas piezas con el supuesto regalo efectuado en 2007.
La segunda pericial
Y aquí adquiere una especial importancia la segunda pericial acordada judicialmente.
La primera valoración realizada por Ansorena cifró el conjunto de joyas en 1.323.915 euros. Sin embargo, el juez decidió posteriormente encargar a Joyería Yanes un análisis mucho más exhaustivo.
No se trataba únicamente de realizar una nueva tasación económica.
El encargo incluía el examen individual de las piezas, su antigüedad, los metales preciosos empleados, las características y calidad de las gemas, la existencia de marcas, grabados, sellos o numeraciones y, cuando técnicamente fuera posible, la determinación de su posible área geográfica de fabricación e incluso del origen de determinadas piedras.
Ese análisis puede resultar especialmente relevante.
Las propias características materiales de una joya —su técnica de fabricación, su diseño, sus marcas, el tipo de engaste, la procedencia de determinadas gemas o su antigüedad— pueden ofrecer indicios que permitan comprobar si una determinada explicación sobre su procedencia resulta compatible o no con los datos objetivos obtenidos en la pericial.
Por eso, la nueva pericial no afecta únicamente a una eventual discusión sobre si las joyas valen 1,3 millones, 1,5 millones o dos millones de euros. También puede aportar información objetiva sobre qué son exactamente esas piezas, cuándo pudieron fabricarse y de dónde podrían proceder.
La petición de apartar a Joyería Yanes
Pero esa diligencia pericial ha generado, a su vez, un nuevo frente.
La defensa de Zapatero ha solicitado que Joyería Yanes sea apartada como perito, después de conocerse que su director general, Juan Yanes, había realizado previamente declaraciones públicas sobre estas mismas joyas.
Entre otras cuestiones, habría manifestado que el conjunto podía alcanzar un valor de alrededor de “un par de millones” de euros, una cifra notablemente superior a los 1.323.915 euros fijados en la primera valoración de Ansorena.
La defensa entiende que esas manifestaciones previas pueden comprometer la necesaria apariencia de imparcialidad de quien posteriormente ha sido designado judicialmente para examinar precisamente las mismas piezas.
Será el juez quien deba resolver esa cuestión y decidir si Yanes continúa realizando la pericial o si procede designar a otro experto.
Dos cuestiones abiertas
Pero, al margen de quién termine efectuando el análisis, lo verdaderamente relevante es que siguen abiertas dos cuestiones diferentes pero estrechamente relacionadas.
La primera es económica: cuál es el valor real de las joyas.
La segunda, y probablemente más importante desde el punto de vista de su procedencia, es probatoria: si puede acreditarse objetivamente que las piezas de mayor valor son efectivamente las que el expresidente afirma haber recibido del rey Abdullah en 2007.
Lo que sabemos y lo que falta
A día de hoy conocemos, por tanto, bastante más que hace unas semanas.
Conocemos una explicación concreta sobre su origen.
Conocemos la visita oficial en la que, según Zapatero, habría tenido lugar la entrega.
Conocemos las gestiones posteriores realizadas para intentar obtener una confirmación desde Arabia Saudí.
Y conocemos también que el juzgado pretende someter las piezas a un análisis técnico mucho más profundo que una simple tasación económica.
Pero todavía falta el dato esencial: la corroboración independiente de que aquellas concretas joyas proceden efectivamente del regalo que se invoca.
La explicación ofrecida puede ser cierta. Será la investigación la que permita determinarlo.
Pero tratándose de unas piezas valoradas en más de 1,3 millones de euros, resulta cuando menos llamativo que, casi veinte años después de su supuesto origen, todavía sea necesario acudir a Arabia Saudí para intentar obtener una confirmación oficial y recurrir al análisis técnico de las propias joyas para tratar de reconstruir su procedencia.
La versión está sobre la mesa; la prueba independiente que la confirme, de momento, no.

